martes, 27 de noviembre de 2012

La Termodinámica del talento

Algunos siguen a vueltas intentando justificar diatribas eternas. A qué huelen las nubes, cuál es el sexo de los ángeles, si el futbolista nace o se hace....En algunos ámbitos incluso se cuestiona si eso del talento no será una invención más de la labia argentina, de los románticos del juego, de los filósofos del balón, de los poetas del gol.
 
No, el talento existe. En cualquier ámbito de la vida. Nace, crece, se reproduce y muere como todo ser vivo. Y cuando te encuentras frente a frente con él, te importa un carajo su origen, su justificación o su utilidad. Sólo lo disfrutas y das gracias a la vida por ponerlo en tu camino para seguir alimentando la creencia de que el ser humano merece la pena. Como muestra, bien vale un botón.
 

martes, 20 de noviembre de 2012

Siempre Así - A mi manera. Desde Málaga

Aquellos eran unos tipos enfadados consigo mismos. Prisioneros de una meta que les ahogaba, el ascenso. Una meta que, otros jugadores antes que ellos, llevaban persiguiendo desde hacía años sin conseguir, tan siquiera, alcanzar ni la posibilidad de entrar en la Liguilla que daba la posibilidad de pelearla.
La ansiedad aumentaba al saber que jugaban por la séptima capital de España y por la afición más fiel que jamás ninguno había tenido detrás.
Quisieron corresponderles corriendo, saltando y peleando más que nadie. Pero tanto esfuerzo sólo les alcanzaba para ocupar una séptima posición a finales de octubre de aquel bendito año 1997 en el que conocí a Málaga "La Bella".
De pronto aquellos mismos jugadores se volvieron locos y se empeñaron sólo en jugar, en hacerlo como sabían. En asumir su rol de jugadores y disfrutar de esa vida al borde del abismo en el que sólo saben vivir los que alguna vez se han jugado algo importante.
Y aún se atrevieron a dar un paso más en su locura y llegaron incluso a disfrutar en medio de aquel delirio colectivo. Y luego, el fútbol, siempre generoso con quien entiende su esencia lúdica, callejera, infantil y festiva, les premio con 21 partidos sin conocer la derrota, siendo récord nacional y lo más importante, sintonizaron con una afición que les respondió con un nuevo récord, el de asistencia a un partido en todas las categorías nacionales en aquel fín de semana de junio, 35.000 espectadores.
Y después una dura liguilla, en la que los "Predicadores del desastre" volvieron a dudar sobre cuál era el camino correcto para andar el último tramo del camino. Pero para entonces ya era tarde, dar un paso atrás era imposible.
Aquellos locos por el fútbol no veían más que una senda, la que les hizo aunar al malaguismo entorno a ellos, después de haberles sacado los pañuelos a su miedo el partido anterior a mi llegada y que en el último partido decidió acompañarles en La Rosaleda cuando muchos les daban por perdidos tras el traspiés en Tarrasa.
Después la FIESTA. La clave de aquel año, Convertir la meta, la fiesta, en camino. Por que sólo así se consigue algo grande y más en Málaga, con grandes esfuerzos pero siempre desde la alegría.
Por aquel entonces uno de mis temas favoritos, "A mi manera" del gran Frank Sinatra, sonaba en andaluz en las voces de Siempre Así, y me acompañó en muchos días en el trayecto a La Rosaleda, especialmente, en los que las dudas externas nos obstruían el camino. Por ello, ocupa ahora un lugar preferente en "La Discoteca de mi carrera" y me sirve como disculpa para poner nuevas imágenes de una época muy feliz para muchos y que sin embargo no existen para You Tube.
Que disfrutéis tanto rememorándo aquellos días como cuando los vivisteis y si no pudistéis hacerlo, que os diviertan la mitad de lo que yo lo hice estando en medio de aquel volcán de emociones. Espero que el recuerdo del duro pasado os haga disfrutar como sólo un malaguista sabe hacerlo, del refulgente presente.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Efecto boomerang

Los entrenadores experimentados sabrán de lo que les hablo. Es un fenómeno que se produce en los cambios de técnico en medio de la travesía. El rumbo se tuerce, cambian al capitán del barco y este durante unas jornadas empieza a enderezar su travesía. Los sesudos analistas llenan páginas y noticieros hablando del fenómeno y como todo descubrimiento necesita un nombre para ser patentado lo llaman "Efecto... Fulanito".
En Asturias han pasado en los últimos tiempos varias ciclogénesis de banquillo de este cariz con distintos apellidos; Efecto Raúl, Pacheta, Clemente, Sandoval...Supongo que desde el lugar del mundo desde el que leáis estas reflexiones tendrán otros nombres el mismo fenómeno.
Suelen ser de sustancia gaseosas y como el elemento que los compone (el deseo de rellenar titulares) se difuminan en corto espacio de tiempo, si detrás no le acompaña las condiciones climáticas propicias para que sus transformaciones dejen huella.
Lo comentaba en anteriores artículos, pero por la reiteración que se ven estos sucesos conviene recordar en este punto una vez más dos cuestiones: Primero, en el fútbol los entrenadores somos actores secundarios. Segundo la valoración real de nuestro trabajo solo podrá enjuiciarse con un mínimo de criterio a partir del segundo mes de estancia con un equipo. Si quiere hacerse aún con justicia a partir de haber podido influir aunque sea mínimamente en la construcción de la plantilla. Y si aún se quiere ser más certero en el análisis de su real capacitación como técnico, sería aun mejor, tras haberle dado la opción de trabajar con algún colaborador de su confianza dentro de su equipo técnico.
Como esto no suele darse en los análisis futbolísticos, muchos entrenadores, en sus primeros momentos de trabajo, favorecidos por la cálida brisa del elogio ante los buenos resultados se suben a lo alto del mástil para ponerse por bandera de tal metamorfosis.
Los que llevan tiempo en el oficio y siguen haciéndolo, no tienen cura , han cronificado la enfermedad y tendrán callo de tantas caídas. A los jóvenes, avisarles que el efecto al que ahora le han puesto su nombre, tiene un apellido, boomerang. Y al igual que al artilugio australiano, suele pasar que lo que comienza siendo un juego, se convierte en un arma que al regreso de los malos resultados, se estrelle contra la misma cabeza que sirvió  de estandarte en los primeros éxitos. 
Es lo que tiene jugar con juguetes  que no son tuyos, cuando llega su dueño y te los arrebata, te quedas en un baño de lágrimas y desconsuelo. En fin reflexiones para navegantes sacadas del cuaderno de bitácora de un  viejo marinero.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Odio eterno al fútbol moderno II

En estos tiempos que corren es bueno en un día como hoy poner una sonrisa en la vida, por eso publicamos la segunda parte de un vídeo que recordareis de las primeras entradas de este blog. En Cádiz se siguen cogiendo la alegría por donde era.




martes, 30 de octubre de 2012

Las últimas páginas

La conclusión de una temporada se vive siempre como una pequeña muerte.
En este momento de agonía en el que borro del calendario los últimos días de estancia en Kazajistán, es difícil huir de los balances y que estas ultimas páginas estén ocupadas por los naturales lamentos, sonrisas nostálgicas ante la anécdota simpática o las primeras victorias, abrazos de agradecimiento, miradas cómplices y por que no de traiciones y decepciones consustanciales a la vida del ser humano.

Quedan atrás los días iniciales de diarreas, incomprensiones lingüísticas, culturales y futbolísticas, los cambios, los choques, las sintonías, la añoranza de los seres queridos, el hombro amigo en que apoyar las lágrimas y la pared protectora de la espalda desprotegida ante el enemigo.

Pero sobre todo la sensación de haber vivido una experiencia tras la cual nada volverá a ser igual. En lo personal tras sobrevivir medio año a un choque de vida cotidiana tan diferente, en convivencia de 24h con jugadores y técnicos con lo difícil que esto es, hasta con la pareja que uno elige voluntariamente. Los largos vuelos a ciudades distantes y en muchos casos con equipamientos y condiciones de vida tan precarios. Las previas de partidos en los que te comentan hasta el precio económico que pagó el rival para vencerte al día siguiente. Y tantas otras experiencias de esas que curten la piel de cualquier persona y te hacen ver que no volverás a ser el mismo nunca más por que de tanto estirarte para adaptarte te has hecho más grande.

En lo profesional un reto más por no abandonar la bandera a pesar del vendaval que te rodea. En medio de un asedio directo en el que el balón para poco por el suelo excepto para reanudar el juego en las interrupciones continuas que provocan y en las que son especialistas en convertir en decisivas en el marcador final (el campeón de Liga hizo 17 goles en saque de banda). En medio del músculo y la cinta métrica como único baremo para fichar jugadores en la secretaría técnica, rodeados de técnicos que sólo creen en el cronómetro y las cifras, salgan de donde salgan. En campos imposibles, en días de 45º y de estar bajo cero, en un mundo de veteranos jugándotela con chavales, gestionando egos multiculturales y plurinacionales...
Al final, la satisfacción del matrimonio entre objetivos del club, es decir, resultados e ideas futbolísticas irrenunciables que te reencuentran con las sensaciones que a uno le hicieron hacerse entrenador. El reconocimiento público de los entrenadores rivales del cambio de juego del equipo, la seguridad del jugador a irse hacia adelante sin el miedo inicial que le obligaba a retroceder, la transmisión de su disfrute dentro del campo, la alegría infantil del juguete soñado de los jóvenes canteranos que viste debutar en la máxima categoría, alguno de ellos con el descaro para liderar al equipo durante muchos partidos en el puesto más vital de un equipo, el centro del campo.
Y todo ello, con la guinda final de la victoria a uno de los candidatos a jugar en Europa que llegó a Almaty como tercero y se fue sexto. Y esa recompensa final, que no da de comer cuando estas en el paro pero alimenta tu sospecha de que seguirás en el camino, el reconocimiento de los principales receptores de tu trabajo, la afición y tus jugadores. Esa amable y cálida ovación final, esos abrazos que dicen tanto en la intimidad del vestuario...
Todo esto te hace pensar que esta muerte engendra una esperanza en la resurrección, no sólo personal en este Club u otro, sino también en el fútbol Kazajo y en la memoria del aficionado del F.C.Kairat. Ahora ya saben que se puede ganar, sintiendo orgullo por las formas que utiliza su equipo y se puede perder confiando en que la victoria próxima no estará lejos. Quién ve la luz no quiere volver a vivir en la oscuridad.
El fútbol es grande por todas estas emociones que hemos podido vivir juntos y que a mi me habéis permitido sentirlas pero esta vez tan lejos de mi entorno vital.

Gracias a todos por tanto.