jueves, 8 de marzo de 2012

Superioridad Numérica o Posicional

En mi empeño continuo por ser preciso en el lenguaje como forma de combatir el confusionismo ( no el de Confucio) y el "todo vale" predominante en el fútbol español actual, quisiera hacerme eco del formidable artículo del compañero Dani Fernández  @DaFdez hace unos meses y que haciendo alusión a su vez a maestros y amigos como Mikel o Juanma, componen un buen combinado de precisión terminológica que facilita la comprensión del juego. En este caso a dos términos que se tienen habitualmente por sinónimos significando como vereis a continuación conceptos distintos.Gracias Dani por tu generosidad e inteligencia.


DANI FERNÁNDEZ 11 DICIEMBRE, 2011 13
UN CONCEPTO QUE ATIENDE A CUESTIONES CUALITATIVAS EN LUGAR DE CUANTITATIVAS

Es común observar como la mayoría de gente que observa el juego del fútbol, ya sea desde una vertiente técnica o simplemente como mero aficionado, casi todos consideran el tema de las superioridades desde una óptica meramente cuantitativa, es decir atienden a la idea de superioridad o inferioridad desde una lógica del número y no de la posición, cuando el juego, lo verdaderamente importante sería interpretar estas cuestiones más desde el punto de vista cualitativo que no cuantitativo.
El concepto Superioridad posicional lo acuñó hace un tiempo el profesor Mikel Etxarri. Para él, la superioridad posicional permitiría sacar ventaja de una situación independientemente del número de jugadores rivales y propios que se dieran en ella. En resumidas cuentas, el objetivo no es la superioridad numérica, sino la superioridad posicional.
Antes de adentrarnos en un análisis más profundo sobre la importancia de este concepto, quiero mostrar dos ejemplos que permiten entenderlo mejor.
El primero nos lo explica el técnico tolosarra Juan Manuel Lillo, en una retransmisión de un partido de primera división emitido por Gol Televisión. En el observamos “como un delantero remata dentro del área ante dos centrales consiguiendo gol. Es decir, dos centrales que están orientados mirando al rival que va a centrar y tienen un espacio intermedio entre los dos a un delantero rival, y ninguno de los dos está relacionándose con él. Él es uno respecto a dos, pero él tiene superioridad posicional. Se puede estar en superioridad numérica pero en inferioridad posicional. Y al revés, se puede estar en inferioridad numérica y en superioridad posicional.” (Juan Manuel Lillo)

SUPERIORIDAD NUMÉRICA Y SUPERIORIDAD POSICIONAL EN EL JUEGO DEL FC BARCELONA

Una idea que le cuesta entender a la mayoría de observadores, es el concepto de hombre libre. ¿Cómo es que si juegan 11×11, hay jugadores que pueden encontrarse libres? ¿No deberían corresponder a cada jugador rival uno de los nuestros? Entendemos que un jugador es hombre libre, cuando recibe balón, sin oposición de marca, y además dispone de mucho tiempo y espacio para generar nuevas cosas. El desarrollo del juego de posición, representado por el FCB en la actualidad, llena de sentido el concepto de hombre libre, al enseñarnos que el objetivo fundamental del juego de posición, es encontrar un hombre libre a la espalda de la línea que presiona el balón, es decir encontrar a un jugador con suficiente espacio y tiempo, que no solo ha conseguido una ventaja numérica, sino que esta ventaja es posicional y en superioridad temporal, al recibir allí, donde su superioridad se consigue con mayor ventaja para él y el equipo.
Es a partir de la revolución Sacchiana con su Milán de los años 80-90, que se introduce en el juego un concepto novedoso, se pasa de atender a marcas nominales, para centrarse en defender espacios. En el fútbol de los 80, los equipos asignaban en su mayoría marcas al hombre, reservando esa superioridad numérica a la última línea, con la presencia de un Libero.
Sacchi priorizaba la recuperación de posiciones, la defensa de espacios interiores y la recuperación del balón a partir de movimientos colectivos que se ajustaban a la circulación de balón del rival. Durante muchos años esa idea de juego se ha impuesto de tal manera que todos los equipos han abandonado el marcaje nominal, por un marcaje de tipo colectivo centrado en el cierre de espacios, la basculación, la presión al balón y el escalonamiento de las líneas.
La antítesis a esta manera de entender el juego, la entroniza el juego de posición, que con Cruyff y Van Gaal ponen las primeras piedras en la construcción de una filosofía de juego que con la llegada de Guardiola en 2008 al FCB se perfecciona de una manera brutal. Los conceptos del juego de posición están en boca de todos, se basan en una salida de balón limpia, que a partir de conducciones y circulaciones de balón, busca que se vayan generando superioridades en cada línea, preferentemente a las espaldas de la línea que presiona, ya sea por dentro, o por fuera. Esta concepción de juego, propone la amplitud de campo, al cierre de pasillos interiores que propone el sistema colectivo de marcas. Se sitúan jugadores pegados a las líneas de cal, jugadores interiores situados por el bloque defensivo etc… buscando la atracción de rivales que permitirán que aparezcan estos hombres libres. Curiosamente se busca que los equipos defensores caigan en su propia trampa, la basculación excesiva que permitirá con la suficiente paciencia, la aparición de lejanos libres.
En este sentido, Guardiola ha añadido nuevos elementos a la herencia que dejaban Van Gaal y Cruyff. Los dos técnicos holandeses situaban un jugador más en la salida de balón que los que situase el rival, facilitando que uno de ellos resultase hombre libre. Guardiola lo perfecciona, porque a esa simple Superioridad numérica (situar uno más que ellos), le añade la preocupación porque esa ventaja sea posicional. Sitúa, los centrales muy separados entre sí, los laterales muy profundos, y el medio centro (Busquets, interpreta a las mil maravillas este concepto) moviéndose siempre al lado contrario del central que tiene el balón. Es decir,  no solo nos preocupamos de situar más hombres, sino que además los situamos con mayor rigor posicional dificultando así la presión rival. Un ejemplo claro de esto, lo vemos en la típica acción donde Pique sale conduciendo y su lateral se sitúa siempre a espaldas de su oponente recibiendo libre y con espacio y tiempo. Pese a estar en igualdad numérica ante su par, su movimiento le permite estar mejor situado, es decir con ventaja posicional.

AL FINAL SE TRATA DE SABER JUGAR BIEN A ESTE JUEGO

En definitiva, este entresijo de ideas podemos resumirlo en tres claves:
1- Tener superioridad numérica te facilita provocar superioridades posicionales. Pero si esa ventaja de número no es correcta, no servirá de nada. Como afirma Lillo “supone un error elegir elementos cuantitativos en este juego, cuando todo lo que tiene es absolutamente cualitativo.”
2- Los jugadores que saben jugar con las intenciones de sus compañeros, es decir anticipar sus decisiones, manifiestan talento y permiten que aparezcan esas ventajas posicionales.
3- “Si he elegido donde me quiero encontrar con el balón antes de que el opositor se dé cuenta, y al mismo tiempo que se ha dado cuenta mi compañero, he conseguido una superioridad temporal que normalmente terminará en una superioridad posicional y espacial.”(Juan Manuel Lilllo)
En definitiva todo se resume en saber jugar, en entender el juego. Y cuando el juego lo interpretan jugadores que saben de verdad, las actuaciones superan a las pizarras, los entrenadores y a los planteamientos.

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